Sunday, November 6, 2011

El retorno de lo Infantil

A veces me canso de ser mujer, de actuar como mujer, del performance. Me pongo vaga a la hora de maquillarme, de ponerme accesorios, de esperar pacientemente a que el hombre me busque... Recuerdo que a los 11 años, las chicas se pasaban la revista Tú en la hora de recreo. La revista Tú mejicana contenía moda, chicos, tips para adolescentes. Cuando compré mi primera revista Tú, la comencé a hojear y de momento me encontré con cosas con las cuales todavía no me sentía preparada. Recuerdo que me asustó y la guardé. No me sentía tan mujer aún y era como si hubiese abierto algo muy temprano: la vergüenza.
La vergüenza es un sentimiento extraño. Es uno de esos, que como el coraje, es mejor no sentir. Pero ahí está, recordándote siempre que no te puedes escapar. No te puedes escapar de tu condición, de tu sexualidad. Un cambio se asomaba cuando abrí esa revista, pero era ya familiar. Lo que pasa es que aún no le había puesto nombre. De niña, siempre metida en fantasías de cuentos de Disney... daría un paso hacia objeto sexual de chicos, de chicas, de la cultura. Mi cuerpo, ya no era mío... pertenecía a la mirada del Otro. Otro se fijaría en como visto, como camino, la forma de mi cuerpo, el perfume que utilizo, mi cabello, las marcas que uso.
Según Freud, lo infantil siempre retorna, nunca es abandonado por completo. Nuestro inconsciente tiene todas esas memorias que reprimimos y de las cuales nunca escapamos. Mi descontento actual con mi cuerpo, mi sexualidad y mi género está vinculado a muchas de esas memorias que como ésta se asoman a mi pensar consciente desenmascarándolo por lo que realmente es. Una niña que aún sueña con ser protegida de la cruda mirada del Otro.

2 comments:

  1. A veces me remonto a cuando todavia era un chamaquito, 14 o 15, la mejor etapa de mi vida. Saludos!

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  2. Sí, tengo buenos recuerdos también de cuando tenía 14. Saludos atrasados!

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