Lo que me concierne, es como la obesidad viene a intervenir en la moral. Cómo nos sentimos con autoridad de comentar sobre el cuerpo de otro/a, de reprocharlo/a, porque no sigue unos estándares X.
Éticamente, qué derecho tenemos, para reprochar y para juzgar? Una explicación de esto, es la de la perspectiva cristiana que condena la gula. Como es sabido, la gula es uno de los Siete Pecados Capitales. La misma consiste en el atracón de mucha comida. Sin embargo, si se entiende que la obesidad, en su mayoría no tiene que ver con la gula, entonces el derecho/ o autoridad, de condenar moralmente a un gordo/a no tiene sentido ni está justificado.
Peor aún son las representaciones mediáticas de los/as gordos/as. Siempre aparecen atracándose mucha comida y reforzando el imaginario de la falta de control sobre uno mismo. Es decir, se ve al gordo/a como el lujurioso/a que no sabe controlar sus impulsos animales, y por tanto, no es civilizado/a. Otra causa más para reprocharlo/a. Las consecuencias de esto son críticas. Pues los mismos reproches tienden a comportarse como profecías que se autocumplen. Los/as gordo/as se asumen, en muchos casos, como personas de menos valor y contribuyen a reforzar el imaginario con baja autoestima, depresiones, ect.
El discrimen por peso es un asunto serio, tanto como el discrimen por "raza" o el discrimen por género. Los estudios han comprobado que las personas delgadas tienen salarios mayores a las personas obesas, entre otras injusticias. Queda claro entonces, que los asuntos morales de la obesidad juegan un rol en perpetuar estos discrímenes. El asunto es más complejo aún, cuando las grandes industrias de Bajar Peso, intervienen en la ecuación convenciendo a sus consumidores que hay algo mal en su cuerpo.
Creame ser gorda i fea no le quita meritos a su persona, o bulimica o anorexica.
ReplyDeleteHay que dejarse de bendejadas i practicar la horticultura..Recuerde que to die blogging is to live forever..
Por que no te haces la bariatrica? Asi seria solo fea...