Saturday, October 16, 2010

Autocarpeteo o la Paranoia del Yo

Me considero una veterana en el ciberespacio. A mis 4 años fue la primera vez que utilicé una computadora. A mis 8 años mataba Nazis en Wolf3D. Uso la Internet desde mis 13 años. Asistí a mi primer chatroom en ese tiempo: Mike'sWeb. Hablaba con gringos. Me divertía, hasta tenía fake cybersex. Mi vecina me había enseñado. También ahí fue cuando tuve mi primera cuenta de email. Todavía la conservo.

Desde esa edad supe que no podía existir sin conectarme a la Red. Como dijo Sherry Turkle, estamos "atados" a nuestras tecnologías de comunicación. Son parte de nuestra sujetividad, una parte inanimada. Es decir, somos cyborgs, seres humano-máquina. Esta hibridez no es solo en el cuerpo, como lo es un tatuaje, un marcapaso, un audífono, si no que se da en nuestra psiquis. Estas tecnologías son extensiones de nuestra mente, así como los quipus fueron para las mentes Incas una extensión material de su memoria. Pero, la sofisticación de las TIC, ha posibilitado varias transformaciones imposibles, mágicas y que nunca antes se habían imgainado.

Ahora con las famosas redes sociales (Facebook, Myspace, ect.), nuestra mente se extiende a las novelas de los otros/as. Somos partícipes de sus micro-relatos y somos actualizados junto a ellos. Esto no es nuevo, puesto que en la interacción cara a cara, también se plantea lo mismo. La diferencia es el alcance, pues con las TIC llegamos a muchas personas que en una vida nunca se curzarían con nosostros en el cara a cara. Participamos de sus relatos así como ellos participan de los nuestros. Somos narrados en fragmentos, en enlaces, en imágenes digitales. Cada uno, efímero, cambiante, con fecha de expiración. Somos reducidos a "statuses", a "comments" a "tags". A la vez, somos expandidos por redes, desde la ciudad, como la universidad, como el trabajo. Somos parte de un complicado "network" que nos condiciona, pero al cual también condicionamos. La línea entre privado y público se obscurece...

Más allá de presentar la preocupación por la auto-exposición de nuestras vidas por estos medios... ¿qué es realmente lo que exponemos? ¿Nuestro ser, nuestro yo? ¿A caso no es ese yo también es una ficción, otro relato que nos hacemos y del cual dependemos para separarnos de un otro/a? Nunca exponemos nuestro interior, porque no hay un interior que exponer. Nuestra sujetividad se construye en la relación con el otro, así como se construye con las TIC. Lo que somos, es efímero, es cambiante y se actualiza. Somos esos fragmentos, esos "estatuses", y así como ellos, nos fundimos en la vasta red en la que participamos. No podemos individualizarnos, separarnos del ordenaror, separarnos de los relatos de los otros/as. Estamos sujetados y nuestra condición de sujetos es tal, que no puede haber un Yo sin un Tú.

1 comments:

  1. Lo bueno del internet es que cualquier persona puede lograr cualquier de sus fantasias, y hasta hacerce pasar hasta como Superman! lol

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