Wednesday, March 31, 2010

Buscando Autenticidad sin el Fondo

Cuando nos relacionamos con los demas, asumimos múltiples identidades. Es decir, no somos siempre la misma persona cada vez que interactuamos con alguien. Por ejemplo, quien saluda a su madre no es el mismo que saluda a sus panas ni el mismo que saluda a su pareja. Cada una de esas personas te puede describir tan distinto, que parecería que fueras otra persona. Esto siempre ha levantado cuestionamientos, no solo desde la Academia si no desde nosotros mismos también. Porque al igual que asumimos distintas identidades frente a cada persona, también asumimos una distinta frente a nosotros. Es decir, aquél que dices ser, no siempre se comporta como es. En la soledad e intimidad, nos percatamos de que constantemente cambiamos. No somos la misma persona que se levantó en la mañana ni la misma persona que se acostó en la noche. Quizá nos enfademos cuando los demás no los señalen: "Yo no soy así... No quise decir eso... Mi intención era esta... No me entiendes.... No me entiendo".

La idea de múltiples identidades pudiera aún parecernos irreal o ilusoria. Sin embargo, es mediante las nuevas tecnologías como el Internet, el chateo, el IMing, el Facebook, blog, entre otras, que estas múltiples identidades nos quedan más claras. Nuestro pseudónimo cobra vida propia y le damos permiso a nuestros dedos que se desplacen sobre el teclado y nos manifestemos online de formas bien distintas a como lo hacemos con nuestro cuerpo en el cara a cara. Aquella estudiante con los libros en la cara, no es la misma gatitasexy que se conecta en Myspace y te deja un comment. Aquél cabrón que vocifera en la calle no es el mismo que le da update a su status de Facebook a cada minuto y a cada hora.

Asumiendo entonces, nuestras múltiples identidades en constante cambio, ¿cómo posicionarnos ante la insistencia de encontrar nuestro "verdadero Yo", nuestro "self" y nuestra "escencia"? Y es que esta insistencia en la búsqueda de la autenticidad de cada cual, no puede ser aliviada si se tiene la mirilla en algún fondo o en alguna base. Es decir, hay que dejar de buscar y rebuscar un "interior" que no existe, que es ilusorio. Más bién, debemos preguntarnos quien realmente queremos ser o cuándo y con quienes nos sentimos más comodos para poder entonces tratar de ser así cuantas veces se pueda, percatándonos de que no siempre se logrará. Siempre habrán unos códigos implícitos en las relaciones sociales que están más allá de nuestro control y que nos hacen asumir identidades fragmentadas/parciales en cada momento. Osea, que con esto quiero decir, que tampoco debemos creer que contamos con la plena libertad de ser como queremos, pues hay unas reglas más allá de nosotros que nos regulan de cierto modo, sin estar siempre conscientes de ellas (no estoy hablando de nada espirtual). Por ejemplo, serían esos códigos o esas reglas implícitas las que no te permitirían demostrar tu vulnerabilidad en la casa de tus padres mientras cenas pero sí en la intimidad de tu hogar cuando nadie te observa.

Cuando la búsqueda de autenticidad respecto a nosotros mismos, deja de ser la búsqueda de nuestra escencia o nuestra naturaleza y pasa a ser la búsqueda de aquellos valores y/o actitudes que queremos asumir, es entonces cuando aprenderemos a ser honestos y a estar más cómodos con nosotros mismos.

1 comments:

  1. Gracias por tu consejo en mi post, muy linda tus palabras! una vez mas, gracias!!! Me gusta como escribes, siempre te leo!

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